Así vivió Gabriel Heinze la consagración del Arsenal
Por Gonzalo Cornago
Ni Gabriel Heinze ni Mikel Arteta aparecieron en las primeras celebraciones del título de Arsenal en el Sobha Realty Training Centre. Extraño, por ser figuras centrales en esta historia de festejo para el club más popular de Londres y uno de los top del fútbol inglés. Pero hay una historia y un porqué detrás… Después de la victoria frente al Burnley, el entrenador español había enviado un mensaje al plantel para que todos vieran juntos el partido entre Bournemouth y Manchester City, el encuentro que terminaría consagrando al equipo de Londres después de 22 años de espera. Incluso retrasó el entrenamiento del martes para que nadie faltara a la cita. Eligieron reunirse en la casa de Arteta, lejos de las cámaras y del ruido. Pero el cariño del grupo terminó pudiendo más. Fueron los propios jugadores quienes insistieron para que ambos se sumaran a los festejos. Y ahí fueron, manejando más de cuarenta minutos rumbo a la celebración, mientras en el trayecto las videollamadas a Madrid y Argentina no dejaban de sucederse.
La alegría por la obtención de la Premier tras 22 años, es el final de un camino que formalmente comenzó un tiempo atrás, pero que se fue cimentando desde mucho antes. La curiosidad permanente y su obsesión por aprender, llevaron a Heinze aceptar uno de los desafíos más grandes de su carrera: devolver al Arsenal a la cima de Inglaterra. En un club golpeado por frustraciones repetidas y finales que siempre parecían escaparse, Heinze decidió dejar de ser la cabeza principal de un proyecto para convertirse en asistente de Arteta. Y aunque ofertas no le faltaban, hubo algo en la insistencia del español que terminó convenciendo al entrerriano.
Arteta sabía exactamente qué podía aportarle. “Gaby nos va a traer algo que no tenemos: un alma insaciable, competitiva y ganadora. Para dar el salto que queremos, eso era necesario”, explicó el técnico español. Y no hablaba solo de conceptos tácticos, sino de una mentalidad capaz de empujar a todos hacia un límite más alto.
La relación entre ambos se fue construyendo a través de los años y de distintas ciudades. París fue el punto de partida. Heinze, cuatro años mayor, terminó siendo una especie de hermano mayor para aquel joven Arteta que recién comenzaba. Los unieron el idioma, las costumbres y una forma parecida de entender el fútbol y la vida. Después llegó Inglaterra: Gabriel en Manchester United, Mikel en Everton. Vivían a pocos kilómetros y compartían muchísimo tiempo juntos. Arteta prácticamente adoptó la casa del argentino como propia.
Con el tiempo, el vínculo dejó de ser solamente futbolístico y pasó a ser familiar. Mikel viajó varias veces a la Argentina junto a su esposa, Lorena Bernal, y recorrieron distintos rincones del país junto al Gringo. No parece casualidad que el hijo mayor del entrenador del Arsenal lleve el nombre Gabriel.
Hoy además de las horas de trabajo, siguen compartiendo momentos, cuando la familia del entrerriano viaja de Madrid a Londres.
Como asistente, se centra en el aspecto defensivo por su oficio como futbolista, pero sus indicaciones no se limitan a esa función. Desde su llegada, la estabilidad defensiva se constituyó como uno de los aspectos más resaltados por diferentes medios y analistas.
“Lo ama todo el mundo. Bromeamos y nos divertimos con él. Es una persona sensacional, todo el plantel está a gusto con él, tiene sus gestos argentinos, pero es un tipo sensacional que el grupo abrazó de una forma increíble”, ha comentado el delantero Gabriel Martinelli.
Uno de los mejores defensores del mundo, el francés William Saliba remarcó “Es de gran ayuda, sobre todo para los defensores. Nos da energía porque siempre habla, siempre en voz alta, incluso en los entrenamientos, cuando hacemos cosas sencillas, siempre habla. Incluso por nada, habla. Habla mucho, y es bueno tenerlo cerca. Nos ha ayudado mucho”.
El español David Raya, pieza fundamental en el título del Arsenal dijo: “Gabriel Heinze es un grandísimo entrenador. Nos da muchísima solidez atrás. Trabajamos mucho defensivamente y se nota en la manera que defendemos. Hay que estar muy atentos en estas acciones. Nos ayuda muchísimo en ese aspecto”.
A la hora de los festejos, fiel a su estilo, trató de pasar desapercibido, pero el cariño, respeto y afecto que se ha ganado en el plantel hizo que los jugadores insistieran para poder compartir esa alegría, todos juntos.
¿Porque los jugadores adoptaron rápidamente a Heinze como uno más?La explicación está en sus orígenes…
Los desafíos lo impulsan. Lo motivan, le encienden algo interno que parece no agotarse nunca. La lucha y la rebeldía forman parte de su ADN, ese que lleva con orgullo desde su Crespo natal, el mismo que heredó de Jorge y Titina, sus grandes maestros de vida. “Mi viejo me enseñó que hay que ir siempre con la verdad y de frente. Después, si a las demás personas les molesta, no es un problema mío. Digo lo que siento. No me sale ser de otra manera”, suele repetir Gabriel Iván Heinze. Y en cada palabra aparece intacta esa esencia que jamás estuvo dispuesto a negociar: la autenticidad.
Porque si algo no se perdonaría nunca, sería traicionar aquello que le inculcaron en su casa. Allí están sus afectos más profundos, el refugio al que vuelve siempre: su esposa Florencia, sus hijos Paula, Agustín y Tomás, su mamá Titina y sus hermanos Sebastián, Gustavo y Hernán. Fueron ellos los primeros en sentir de cerca la felicidad inmensa que significó para el Gringo conquistar la Premier League con el Arsenal. Una alegría que lo conectó inevitablemente con aquel otro festejo, muchos años atrás, cuando levantó el mismo trofeo como futbolista del Manchester United.
En su primera temporada en el Arsenal, el entrerriano ya se metió en la historia grande del club. Lo hizo de la única manera que sabe: siendo auténtico, fiel a sus convicciones, leal. Los valores que le inculcaron en su casa y lleva con orgullo a cualquier parte del mundo.