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Las razones del adiós de Ledesma

El entrenador de Los Pumas dejó su cargo, una medida en la que venía pensando en los últimos meses.

Este es un nuevo episodio de una historia ya conocida. Por tercera vez consecutiva, un entrenador de los Pumas renuncia en el medio del camino a una Copa del Mundo. Pasó con Santiago Phelan en octubre de 2013 rumbo a Inglaterra 2015. Ocurrió con Daniel Hourcade en junio de 2018 con vistas a Japón 2019. Y ahora sucede lo mismo con Mario Ledesma, con el horizonte en Francia 2023. En los tres casos hubo una copia del motivo: la mezcla entre los malos resultados, el desgaste con una parte de los jugadores y un clima externo adverso.

Fin de ciclo, como lo identificó ayer el mismo Ledesma. Ninguno de estos procesos duró más de cinco años. Phelan estuvo entre 2008 y 2013; Hourcade, de 2013 a 2018 y Ledesma, del 31 de julio de 2018 hasta ayer. No se trata de algo ilógico en el deporte profesional ni en el rugby. Tampoco en la Argentina. El único entrenador que duró dos Mundiales fue Marcelo Loffreda, en compañía de Daniel Baetti (Australia 2003 y Francia 2007).

La historia dirá que Ledesma fue el único entrenador de los Pumas que registra un triunfo ante los All Blacks, el hito más grande en la leyenda del seleccionado argentino. También que es el único que enhebró victorias frente a los tres grandes del Sur: además de los neozelandeses en Australia, en su ciclo hubo festejos frente a los Wallabies (en Gold Coast) y los Springboks (en Mendoza). Y, vale recordar, su llegada a los Jaguares en 2018 produjo un importante avance en el juego y en la estructura de esa franquicia que al año siguiente, con esa base y con Gonzalo Quesada al mando, alcanzó la final del Súper Rugby.

Pero la historia también resaltará que más allá del desbarranco que provocó la pandemia (fuga de competencias, divisas y jugadores), el ex hooker tomó algunas decisiones, técnicas y en el manejo del grupo, que fueron llevando, cada vez más hondo, a la situación que, en la formalidad, se terminó de romper ayer. Lo que finalmente ocurrió, la conclusión de un ciclo, era un runrún que se oía desde finales de la ventana de noviembre en cualquier encuentro de rugby. Casi un cierre anunciado al que sólo le faltaba poner fecha. La situación se tornaba insostenible además porque, en ese caldo nocivo que se genera en las redes sociales, el rechazo a Ledesma dentro del mismo rugby llegó a alcanzar niveles pocas veces visto.

Ese ensañamiento viral con Ledesma ensucia el análisis completo. Es verdad que el equipo perdió energía, sintonía y nivel en los tests de 2021 –más allá de los triunfos ante Gales e Italia– pero, en medio de la nada que dejó la pandemia, había disputado en 2020 un histórico Rugby Championship, ganándole y jugando un rugby perfecto a los All Blacks y empatando dos veces en su casa con los Wallabies. Sin embargo, aquella brillante tarea en la cancha chocó con episodios (el no homenaje a Maradona, los viejos tweets racistas que salieron a la luz) que, de alguna manera, empezaron a resquebrajar el cuartel que se había reconstruido tras la dura y temprana eliminación en Japón. La quita de la capitanía a Pablo Matera, anunciada recién en el otoño de 2021, fue el primer síntoma de un proceso que iba a un punto de no retorno.

Las condiciones en que los Pumas tuvieron que afrontar los dos últimos años, en múltiples burbujas, cientos de testeos de todo tipo, confinamiento en sus casas, desarmado de Jaguares y con un calendario que desde agosto de 2019 recién los volverá a tener de locales en julio próximo (se reafirma: estos dos años fueron una masacre para jugadores, staff y familias), si bien al comienzo los mostró sólidos y unidos, con el paso del tiempo provocó que la relación de un grupo de los jugadores con Ledesma se fuera desgastando. Varios, incluso, hicieron trascender ese enojo y desencanto con el head coach a través de familiares y amigos.

Ledesma no hizo hincapié en ningún aspecto especial para referenciar su paso al costado. Por el contrario, eligió la vía del agradecimiento. Si tenía alguna excusa o algún reclamo, se los guardó para él o los bajó en la intimidad de la gente de su confianza. Pero sí dejó en claro que no se trató de una decisión abrupta y que, en cambio, era algo que se venía gestando y que tuvo su foto no sólo en los malos resultados en 2021, sino en la forma en que se produjeron.

El récord en resultados que deja Ledesma está lejos de ser óptimo: de 33 partidos, ganó 8, empató 3 y perdió 22, con un porcentaje de 29%. Además, bajo su mando, Los Pumas quedaron eliminados en la primera rueda de la Copa del Mundo, algo que no sucedía desde 2003. Pero su trabajo, día a día, 24 horas, tuvo un aspecto positivo e invisible en la coordinación de equipos, en las Academias y en darles lugar a varios jóvenes que sin dudas serán el futuro del seleccionado. En el balance, y como él lo señaló, el ciclo venía desgastado. Ayer se cerró.

Fuente: La Nación

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