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Fútbol

“Los violentos no pueden ganar la batalla”

Una vez más un árbitro fue agredido, esta vez en Concepción del Uruguay. Gabriel Quindt, que a raíz de los golpes recibido terminó hospitalizado, habló sobre lo sucedido.

En la ciudad de Concepción del Uruguay, en un encuentro correspondiente a la tercera fecha de la Copa de Entre Ríos, se enfrentaban el local, Almagro, con Unión Jardín. El encuentro que se desarrollaba de manera tranquila, con solo dos amonestados por equipo, comenzó a perder su eje debido a lo que sucedía fuera del campo de juego.

El primer llamado de atención llegó a los 20 minutos del segundo tiempo, cuando comenzaron a arrojar botellas y hielos hacia el terreno de juego. En ese momento el equipo visitante vencía por 1 a 0. Luego de que Gabriel Quindt, árbitro del encuentro, dialogara con el jefe del operativo policial, quien le ofreció las garantías del caso, decidió continuar, avisándole al capitán del equipo local, que al próximo incidente, el partido sería suspendido.

Las agresiones, golpes de puños, llegarían al finalizar el mismo. Entredeportes se comunicó con el árbitro que reside en Paraná y es profesor de educación física, quien detalló lo sucedido. “El problema comenzó en la tribuna local, cuando a los 20 minutos del segundo tiempo, tuve que detener el juego porque arrojaban botellas y hielos. Ahí dialogué con el jefe del operativo y luego de darme las garantías para poder continuar el encuentro, coincidimos que si volvía a pasar íbamos a suspender el encuentro. A los 90 minutos, en el mismo momento que expulso un jugador local que había sido sustituido y se encontraba en el banco de suplentes, ingresa a la cancha el jefe del operativo y me dice que continuaba arrojando distintos elementos hacia el campo de juego. Que los hinchas habían roto el alambrado y no me daba las garantías para poder seguir disputando el encuentro”, expuso Quindt.

¿Qué decisión tomaste?

Llamé al capitán dl club local, le informe lo que me había comunicado el jefe policial. El estuvo totalmente de acuerdo con la decisión e inmediatamente di el pitazo final, dando por finalizado el encuentro . Al suceder esto me increpa un ayudante de campo del club local, insultándome y tirándome golpe de puños que pude esquivar. En el mismo momento recibí un golpe de puño de una persona que estaba de alcanza pelota y camillero.

¿Qué sentiste en ese momento?

Sentí como si me hubiesen dado un fierrazo. Quede sin visón durante unos segundos, sin entender nada, muy mareado. Luego de eso nos retiramos junto a la terna arbitral hacia un costado y observamos como la hinchada local entraron al terreno de juego queriendo agredir a los jugadores visitantes, algunos jugadores locales también agrediendo a la policía y jugadores rivales. Después de un rato de estar ahí, me trasladaron a la comisaria primera, donde el jefe me tomó la denuncia y me reviso la médica de la jefatura, realizando la denuncia penal y también voy a continuar por el ámbito civil por daños y perjuicio hacia la persona que me agredió.

Hace poco otro árbitro también fue agredido, ¿te había sucedido a vos una situación así?

Lamentablemente esto lo manejamos como una posibilidad, yo comencé mi carrera en Paraná Campaña en 2014. Hice el pre curso nacional durante dos años, después el curso nacional de árbitros también de dos años de duración y esto nunca me había sucedido. He tenido partidos con muchos expulsados, con mucho en juego, partidos suspendidos y me paso de la forma más inesperada. Si intuía que podía pasar hubiera tomado otros recaudos. Como el partido había estado tan tranquilo y el comportamiento de los jugadores también había sido muy normal, di el pitazo final, sin esperar como indica el protocolo, que las fuerzas de choque estén dentro del campo de juego.

¿Esto te hace replantearte todo?

Pensé mil cosas después de la agresión, cuando recibí el golpe lo primero que hice fue tocarme la cara para ver si tenía algún daño, porque lo primero que pensé fue en mi vieja viéndome lastimado. Fue lo primero que pensé. Es una situación complicada, recién ahora me está cayendo la ficha y podría haber sido peor. A uno no lo preparan para esta situación. En el curso , nos hablaban de reglamento, no de escapar de los violentos. Seguí el protocolo de terminar el partido con el pitazo final. Podría haberme ido cerca de la policía o no dar el pitazo final, irme al vestuario sin dar explicaciones y no recibir esta tremenda agresión.

¿Recibiste algún pedido de disculpa de parte del club?

No recibí ninguna tipo de contacto ni disculpas, de ninguna persona de Concepción del Uruguay. En el banco de suplente el ánimo no era bueno, creo que los entrenadores deberían tomar capacitaciones , charlas psicológicas para saber manejar las emociones y también capacitarse en la parte reglamentaria, porque de esa manera nos ahorrarían muchísimo trabajo, si tendrían un poco mas de conocimiento de las reglas de juego.

¿Vas a continuar en el arbitraje después de lo sucedido?

Voy a seguir, los violentos no pueden ganar la batalla. Espero una sanción ejemplificadora para los violentos que generaron todo esto. El fútbol es demasiado lindo para que lo empañe este tipo de gente. El futbol no es el problema, el problema lo tenemos como sociedad.

Gabriel Quindt tiene 27 años, es oriundo de la ciudad de Paraná y pertenece a la Liga de Victoria. Su relato es un eslabón más de la cadena de violencia en la que estamos sumergido. No suena tan extraño, tan ajeno. Por el contrario, cada vez es más usual ver cómo la violencia gana las distintas esferas sociales. Y, en ellas, el deporte no escapa a esta lógica engrietada en la que el de enfrente es el enemigo.

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